La paloma
Dejando salir al escritor que habita en cada uno de nosotros


En el momento que
Apenas hubo cruzado el umbral, salió a recibirla la dorada Zapatilla de Clavos, bella y punzante, como una Rosa. Juntas recorrieron el salón y fueron a reunirse con el exclusivo grupo formado por
La frustración de
Iniciada oficialmente la reunión,
La opinión del Zapato de Seguridad no se hizo esperar: -¡Es un profundo error, nuestro problema es que en el fondo ya somos iguales, por ende, soñamos con ser diferentes y quizás por eso han fracasado ideologías totalitaristas-
Es verdad, opinó
Con voz afeminada, el Zapato de Flamenco gritó: -Yo amo la diferencia-
Esta opinión causó tal revuelo que todos hablaron al mismo tiempo y ya no se entendió nada.
En medio del alboroto, me fui de allí con la convicción de que interiormente todos albergaban un deseo común: Ser elegidos por un pie con buen olor.
Memorias de una bota militar
Olvido
Siento que mis días se acaban.
Hace tiempo fui muy considerado, se apreciaban mis servicios, sentía que me reconocían y hasta que me mimaban, dándome cuidados, especialmente en lo que a limpieza se refiere. Si he de ser sincero debo admitir que fui desgastándome como consecuencia de prestar servicio día tras día, de recorrer calles y calles sin descanso.
Todo fue empeorando, conforme pasó el tiempo (o quizás yo pasé a través de él) envejecí, y dejaron de tomarme en cuenta. Así pude ser testigo de la llegada de elementos más jóvenes, más bellos y con estilos diversos y renovados. Me sentí despojado.
La verdad, nunca perdí la esperanza. Intenté reconstruirme anímicamente. En mi fuero interno albergué la ilusión de ser reconsiderado.
Sucedió un brillante día de primavera, mi gran oportunidad: Salimos, como en los viejos tiempos, nos tocó ir a una zona de cerros. Subimos toda la mañana por senderos hechos por las caídas de agua producto de la lluvia. Era un trabajo altamente demandante, yo enfrentaba con entusiasmo la exigencia y el rigor. Fue en una piedra filosa que estaba a la orilla del camino, me golpeé, me rasgué y se me desprendió la suela, y de un momento a otro, fui “inservible”.
En ese momento aciago, esperé alguna deferencia en compensación por todo el tiempo de buenos y leales servicios, por ejemplo un cambio de suela o de media suela por lo menos; por el contrario, en el mismo lugar, fui abandonado.
Un tiempo después, allí, en medio de un acopio de olvido, me enteré, para mi desgracia, que a diferencia de los Zapatos, a las Zapatillas no se les cambia la suela.

23 de marzo
Hace varios días que me estoy sintiendo extraño, con menos fuerza y lo que más me inquieta es la falta de ganas de salir por las noches a buscar mujeres jóvenes para saciar mi hambre, lujuria y pasión.
Recuerdo que mis ansias eran tales, que una noche me llevaron a tomar una joven muy bella y ardiente. Fue una experiencia inigualable, al punto que mientras teníamos sexo, gritaba de placer, aullaba, gemía, se volvía loca. En medio de la agitación, no sintió como mis colmillos rompían su cuello, y en un interminable orgasmo su vida se fue apagando; se durmió diciendo: -Te amo, te amo-. Se durmió, como se mueren todos los desangrados. Fue tan excitante para mí, que a pesar de quedar satisfecho (nutritivamente hablando), tomé tres chicas más aquella noche, buscando emular la sensación que esa muchacha me produjo.
El caso es que ya no siento esas ansias, me dan ganas de quedarme en casa por las noches. A veces pienso que es por lo contaminados que están los humanos hoy, tanta droga, tanto alcohol, más la contaminación ambiental, quizás sea eso, y la solución esté en ir a vivir a una zona rural, como cuando el mundo era joven y Londres era sólo una aldea en medio del campo.
15 de mayo
Sigo con la sensación extraña, a veces pienso que me estoy volviendo humano nuevamente. He ido perdiendo las ganas de beber sangre humana, he empezado a beber sangre de res y de cordero. Es que antes, cuando no tenía humanos a disposición, cuando había menos habitantes en el mundo, porque en estos tiempos sobran los candidatos a un buen banquete, debía mantenerme varios días con sangre animal, que aunque poco nutritiva para mi naturaleza, de algo me servía. En esos días mis deseos de sangre humana iban aumentando conforme bebía sangre animal.
Recibí una llamada hace unos días, una antigua amiga, Gina, la conocí en París en 1881, era muy bella, por eso, sin su consentimiento, la hice inmortal. Lo que no tuve en cuenta fue su mal humor y las ganas de controlarlo todo, incluso mi vida. Eso me hizo abandonarla al poco tiempo. A veces pienso que debí hacer inmortal a aquella otra muchacha, la apasionada. Lamentablemente o mejor dicho estúpidamente la dejé morir.
16 de junio
Estoy definitivamente alarmado, hace unos días vi a unos niños jugando y sentí ternura, un sentimiento que no experimentaba hace cientos de años. Salía de mi casa, anochecía, me detuve a contemplarlos, en ese momento salió una mujer, los llamó con voz enérgica, tal vez confundiéndome con un abusador de menores. Me sorprende la cobertura que tiene el abuso de menores hoy. Yo recuerdo siglos atrás, como se divertían algunos Barones y Duques con jovencitos, y que decir de los curas. En ese tiempo se ocultaba muy bien esos excesos. En más de una ocasión me ensañé con uno de esos tipos, los vaciaba con un poco de rabia. El caso es que quedé parado solo en la calle, con ese raro sentimiento.
También me tiene preocupado un extraño deseo de ver el amanecer, al que antes detestaba. Hace varios días que al llegar a mi casa me quedo mirando por la ventana.
18 de julio
Ayer me descubrí una arruga en el rostro, como si me estuviera afectando el tiempo. Pocos se han preguntado cómo andamos siempre tan impecables si no se refleja nuestra imagen en el espejo. La respuesta es simple, poseemos espejos de plata. Plata muy trabajada y de la mejor ley.
No me gustaría envejecer.
9 de agosto
Esta tarde al levantarme probé cereal con leche. En los tiempos de mi humanidad no existía. Mientras comía me sorprendí pensando en una muchacha que conocí poco tiempo antes de convertirme. Creo que me enamoré de la muchacha, aunque no la había recordado amorosamente desde esos tiempos.
No he bebido sangre humana hace un mes, y la sangre de vacuno no me dio el resultado que me daba en los tiempos de escasez.
27 de agosto
Hoy ha venido Gina, recordamos viejos tiempos. Luego tuvimos sexo. Fue un tanto desenfrenado, de parte de ella, ya que sólo me dejé llevar por la nostalgia mientras sentía una rara sensación, algo parecido al amor. En un momento, en medio de sus orgasmos, sentí sus colmillos en mi cuello, tuve una gran excitación, le dije que la amaba y mientras lo hacía, dulcemente me dormí.
Cuando los militares fueron a buscar a su madre, contuvo sus lágrimas, y recordó que su padre le había dicho que debía se valiente, pues ahora era el hombre de la casa. Sólo contaba con diez años de edad y ya conocía los horrores de la dictadura implantada dos años antes, que habían alejado a su padre al exilio en un país europeo. Esa mañana había despertado bruscamente por los ladridos de Sultán, un enorme perro de sólo dos años, mezcla de pastor alemán y boxer, terror de perros y gatos del vecindario. Hacía sólo cinco días los había hecho pasar un mal rato: mientras su madre conversaba con una vecina que paseaba a su perro de raza "salchicha", Sultan perseguía al perro pequeño como jugando, hasta que, para espanto de la vecina, Sultán llegó con el "salchicha" muerto en el hocico y lo depositó en los pies de su dueña. Por eso, despertar con los ladridos de Sultán le resultaba preocupante, aunque jamás imaginó que fuera una patrulla militar que llegaba a detener a su madre, para que entregara información sobre el movimiento de resistencia que su padre encabezaba en el exilio.
Hace unos días fui al supermercado a pie, pensando comprar sólo un par de cosas, por supuesto una vez allá, me fui entusiasmando y regresé caminando con tres pesadas bolsas en cada mano, las nueve cuadras que separan el supermercado de mi casa.
Una de las primeras cosas que hice a mi regreso del exilio fue recorrer el centro de Santiago, como un turista: clavando la vista en cada construcción antigua, en cada rincón de la que fue mi ciudad por casi veinte años. Si bien me parecieron disminuidos, me imagino que por la inevitable comparación con las grandes catedrales, castillos y fortificaciones de Europa, me produjo un gran placer ver nuevamente el edificio de la Universidad de Chile, la Catedral, el Banco de Chile, el edificio de Correos, en fin, hasta el edificio de la UNCTAD, al que ahora llaman Diego Portales, me produjo nostalgia, aunque toda la zona que servía de comedores populares durante el gobierno de Salvador Allende ya no existe, según escuché, por un incendio ocurrido hace un tiempo.
